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TORRIJAS CASERAS

Hoy empezamos una nueva aventura en nuestro blog.
A petición de muchos de vosotros publicaremos las recetas que elaboramos.
Os hablaremos también de las materia primas y utensilios que utilizamos y de cómo conseguirlos de la forma más económica.

Ya sabéis que podéis encontrar en internet gran cantidad de blog, la mayoría de ellos de excelente calidad.
Nosotras hemos ido probando muchas de la recetas que allí se publican y siempre nos hemos guiado por las mejores referencias para probarlas. Es cierto que hemos hecho nuestras propias modificaciones para adaptarlas a nuestro gusto, y de todo ello os hablaremos.
Como no podría ser de otra manera, cuando publiquemos alguna receta que no es original nuestra, os daremos la referencia del blog donde la hemos obtenido, pues al igual que nos ha ayudado a nosotras, también os puede ayudar a vosotros y es importante que seamos agradecidas en éste sentido.
Esperamos lo mismo de todos vosotros si de alguna manera usáis la información que aquí publicaremos.[...]

Respecto a los ingredientes y utensilios que usamos, no es nuestro objetivo hacer publicidad de ninguna casa comercial ni de ninguna tienda online o física. Simplemente intentaremos haceros llegar la máxima información sobre nuestras materias primas para que, si en algún momento, os decidís a probar nuestros productos, sepáis más de su elaboración , y si os animáis ha hacer vuestras propias creaciones , sepáis donde obtener los materiales.

Sabéis que ambas, mi madre y yo, somos amateurs en éste mundo, pero nos encanta lo que hacemos y trabajamos como lo haría cualquier persona para su familia: Con Calidad y mucho Cariño.

Nunca os hemos contado nada sobre nosotras pero profesionalmente tenemos nuestros trabajos que están muy alejados de éste mundo.
Mi madre es farmacéutica y trabaja en el mundo de la visita médica. Me ha parecido interesante destacar que ella estudió como especialidad Tecnología de los Alimentos, ya que sus conocimientos nos han ayudado bastante.
Por mi parte yo, trabajo y estudio al mismo tiempo. Pero nada que ver con la Hostelería:  Estoy terminando mis estudios de Derecho.

Os podéis imaginar que nuestro tiempo está muy limitado y que se reduce a los fines de semana.  Pero aún así llevamos ésta aventura con tanta ilusión que nos sirve de motivación para innovar cada día un poco más.
Ah!!! se me olvidaba: Ambas tenemos el título de Manipulador de Alimentos.
Pues bien, tras ésta breve introducción ya nos conocéis un poco mejor.
Empezaremos enseñándoos uno de nuestros más preciados tesoros:
Se trata de nuestros libros de recetas.
Aquí tenemos anotadas las recetas que más usamos en casa con las
correcciones y modificaciones que se nos ocurren a la hora de elaborarlas.
Mi madre siempre dice que son tesoros de la familia y que deben pasar de generación en generación (con lo fácil que sería tenerlas en el ordenador!!!).
Os podréis imaginar que están llenas de tachaduras y "manchurrones" de grasa... Pero tiene su encanto.
La receta que os presentamos hoy es uno de los postres más preciados en nuestra casa:

"LAS TORRIJAS MARTÍNEZ"

Las hemos llamado así porque éste es nuestro apellido y en éste caso os aseguramos que la receta es original.
Nosotras siempre hemos guardado las tradiciones y sobre todo a la hora de los postres típicos. Con esto os quiero decir que en las Torrijas sólo se hacen en Semana Santa, los Buñuelos dulces el Día de los Santos, las rosquilla "Tontas, Listas y de Santa Clara" en San Isidro... y así una larga lista.



INGREDIENTES (para 8 Torrijas)

  • Pan especial torrijas ( 1 Barra).
  • 2 Litros de leche entera.
  • 1 vaso de anís dulce.
  • 2 Ramas de canela.
  • azúcar banco ( 4 cucharadas soperas colmadas ó 5 para los más golosos).
  • Cáscara de medio limón.
  • 2 Huevos grandes + 1 cucharada sopera rasa de azúcar blanquilla + 1 cucharada pequeña de canela en polvo.
  • 100 gramos de azúcar moreno + 2 cucharadas soperas rasas de canela en polvo.
  • 1 litro de aceite de oliva virgen extra.
NOTAS A TENER EN CUENTA

Uno de los secretos más importantes de unas buenas torrijas es el pan.
En casa siempre hemos comprado el pan en una panificadora tradicional , de las de toda la vida.
Es importante que no sea de corteza dura, ya que si es así no se ablandará nunca y el resultado es poco sabroso.
La torrija tiene que quedar empapada y muy blandita, de forma que al partirla tenga dentro todo el jugo en el que se baña.

Por eso es importante que el pan sea del tipo "suizo". Aquí os dejamos una foto para que veáis que la corteza del pan es muy parecida a éste bollo.
Además está aromatizado con un toque de azahar lo que le aporta un sabor muy particular.

No debemos cambiar nunca la leche entera por la descremada ó semi. El sabor no sería el mismo.
La medida de anís la podemos reducir si no nos gusta el sabor. En ese caso debemos aumentar la cantidad de azúcar que añadimos en la leche.
Por ejemplo si sólo añadimos medio vaso de anís, tendríamos que añadir 1 cucharada colmada más de azúcar. Tenemos que tener en cuenta que como hervimos el anís con la leche todo el alcohol se evapora, por lo que nuestras torrijas sólo tiene un toque de sabor a anís pero nada de alcohol.
Os tenemos que reconocer que el toque de sabor que aporta el anís no es comparable con ningún otro edulcorante y en nuestro caso es imprescindible su presencia.
Respecto a la canela en rama ( y la canela en polvo) es importante que sea de buena calidad. Aporta sabor y aroma a la torrija y cuanto más fresca y natural sea, el resultado será mejor. Sin querer hacer ningún tipo de propaganda, ésta es la que usamos en casa.

La cantidad de azúcar que añadimos en la leche es orientativa y varía entre 5 y 6 cucharadas soperas para 2 litros de leche
entera, pero es cuestión de probar la mezcla y ver si es está lo
suficientemente dulce para vosotros.
Tenemos que tener cuidado de cortar la cáscara de limón sin llegar a
desprender el blanco pues podría amargar.

PREPARACIÓN

El día anterior a hacer las torrijas debemos comprar el pan y trocearlo.
Cortaremos rodajas de unos dos centímetros de ancho y mejor en diagonal para que las torrijas sean más grandes. Es verdad que así desperdiciamos un poco más de pan del principio y del final de la barra, pero merece la pena.
Las dejaremos en una bandeja intentando que no se cubran unas con otras para que endurezcan por igual. Éste tipo de pan puede durar cortado perfectamente incluso dos días antes de hacerlas. Uno de los secretos para que la torrija empape bien la mezcla de la leche es que esté dura. Si está blanda podemos correr el riesgo de que se rompa al sacarla de la leche y no empape lo suficiente.

Al día siguiente comenzamos la preparación: En una cacerola grande añadimos la leche, el azúcar, el anís, la canela en rama y la corteza del limón. Llevamos la mezcla a ebullición con cuidado de que la leche no se salga al hervir.
Nosotros solemos retírala del fuego un par de veces y darle un par de hervores. Dejaremos reposar la mezcla hasta que la leche esté templada (no meter en la nevera). Es el momento de retirar la cáscara de limón, la canela, y en nuestro caso la nata que se ha formado ya que no nos gusta nada.
Ahora os dejaremos un truco: Nosotros añadimos un chorrito de anís es ésta mezcla para que se intensifique más el sabor.

En la mezcla templada (no fría) vamos añadiendo las torrijas y las
sumergimos con una espumadera unos segundos. Nosotras introducimos cada vez 3 torrijas y esperamos hasta que estén totalmente empapadas.
Aproximadamente las dejamos en la leche 5 minutos. Es muy importante que vayamos tocando la corteza y en el momento en el que esté blanda por todos los lados las podemos sacar.

Mientras tanto, y en una sartén lo más grande que tengamos (de unos 32 cm) añadimos el aceite de oliva virgen extra y dejamos que se caliente.
 Para hacer las torrijas el aceite debe estar muy caliente. Y cuando digo muy caliente, digo muy caliente. Cuando empiece a humear ya estará listo. Un truco que sirve de mucha ayuda es añadir al aceite media cáscara de huevo. Con esto evitamos que en el aceite se forme espuma al añadir las torrijas, lo que ocurre normalmente.
Es importante comentar@s que el aceite de las torrijas se quema muy
rápidamente. Tened en cuenta que lo mezclamos con leche y huevo a alta temperatura. No sólo aparecen sedimentos en el fondo que pueden ennegrecer la torrija, sino que, lo que es más importante, pueden resultar tóxicos.
Por eso nosotras cambiamos el aceite tras freír como máximo 8 torrijas y antes de ello lavamos la sartén para eliminar cualquier resto.
En el tiempo que el aceite se calienta, en un plato hondo batimos los
dos huevos con la cucharada sopera rasa de azúcar y la cucharada pequeña de canela en polvo.
La canela se disuelve bastante mal, así que es mejor mezclarla primero con al azúcar y luego añadir la mezcla al huevo previamente batido.
También preparamos, ésta vez en un plato llano, la mezcla de los 100 gramos de azúcar moreno y la canela en polvo.
Usamos azúcar moreno porque es ligeramente menos dulce y junto a la canela en polvo le aporta un color acaramelado a la torrija ya frita.
Ahora será el momento, cuando el aceite esté humeante, de sacar las torrijas de la leche. Ésta es la maniobra más complicado: Tenemos las 3 torrijas en la leche a remojo y sin escurrir (muy importante) las traspasamos a la mezcla del huevo. Es importante que no las escurramos  para que lleven la mayor cantidad de leche. La rebozamos en el huevo por los dos lados e inmediatamente las echamos en la sartén.  Se trata de que lleven la mayor cantidad de leche posible, ya que con el aceite hirviendo se hace una costra en la parte externa del pan que lleva el huevo y la leche queda retenida en el interior, lo que hace que queden tan esponjosas.
No os asustéis: Manchan mucho y salta el aceite al echarlas a la sartén, pero es un momento. Tenemos que ser diestros y retirar rápidamente las manos ó hacer ésta operación con guantes.
En la sartén sólo debemos colocar 2 torrijas a la vez, ya que veréis cómo van aumentando de tamaño según se van friendo. El momento de darles la vuelta con la espumadera es cuando veamos que están doradas. No dejéis que se quemen, recordad que el aceite está muy fuerte. En nuestra cocina el máximo de potencia es el número 9. Mantenemos el fuego a ésta potencia y sólo cuando damos la vuelta a la torrijas bajamos el fuego al 7 para que se terminen de hacer. Antes de añadir las siguientes dos torrijas subimos de nuevo al 9 y volvemos a repetir la operación.
Mientras que se fríen las dos primeras añadimos a la leche otras dos torrijas para que se empapen y volvemos a dejar unos 5 minutos,
repitiendo la misma operación. Normalmente hemos sacado las dos primeras torrijas del fuego antes de que las que están en la leche se empapen bien, por lo que debemos retirar el aceite del fuego para
que no se queme y cuando estén listas en la leche volvemos a colocar en el fuego y esperamos a que esté bien caliente (no os olvidéis de freír antes la tercera torrija que ya estaba en remojo desde un principio!!)
Al sacar la torrija de la sartén con la espumadera la colocamos sobre papel absorbente para que se elimine gran cantidad de aceite.
Inmediatamente, aun caliente y sin quemarnos, las rebozamos en la mezcla del azúcar moreno y la canela en polvo.
Reservamos en una fuente honda.

Como truco final: cuando hemos colocado todas las torrijas en la fuente colamos la mezcla de la leche que nos ha sobrado y bañamos las torrijas con una pequeña cantidad (medio vaso aproximadamente) para que queden más jugosas. La mezcla quedará en el fondo de la bandeja, por lo que aquellas personas que prefieran la torrija más seca, sólo tienen que tomar las de arriba.

Las torrijas más típicas son de leche o de vino y, aunque el sabor de éstas últimas es un poco más fuerte, siguen gustando a mucha gente.
Antiguamente, en algunos pueblos, sobre todo de la zona de la Mancha, era más fácil disponer de vino que de leche ya que solían ser zonas más agrícolas que ganaderas. No olvidéis que las torrijas nacen por la necesidad de aprovechar los restos de pan duro y transformarlo en un alimento más energético.
Si queréis probar la opción de las torrijas de vino la porción es la misma que la de la leche pero debéis eliminar el anís y añadir la mitad del azúcar a la hora de hervirlo. El resto del procedimiento es el mismo.
El vino que se debe usar es tinto, aunque debemos deciros que la torrija toma un color mucho más oscuro que con la leche.

Las torrijas se pueden tomar calientes, pero el mejor sabor lo degustaréis cuando se asienten y se templen, esto es, pasadas unas horas. Recordad que llevan huevo y leche, por lo que se deben conservare en la nevera una vez que estén frías.
Esperamos que las disfrutéis y ya sabéis: si tenéis alguna duda no dudéis en contactar con nosotras.
Gracias por estar ahí.



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